C. Ag

De profesión comunista, de profesión revolucionario

Lunes 31 de enero de 2011


Cuando una persona, hombre o mujer se integra en el mundo del trabajo, - la mayoría de las veces por necesidad - comienza un aprendizaje para convertirse en un buen profesional. Pero no todos los que trabajan alcanzan los valores que se necesitan para serlo algunos se quedan en el camino y no consiguen llegar a ser buenos profesionales.

El uso común del concepto profesión tiene diferentes significados, entre ellos está: empleo facultad u oficio que cada uno tiene y ejerce públicamente. Las profesiones son ocupaciones que requieren de un conocimiento especializado, una capacitación educativa de alto nivel, control sobre el contenido del trabajo, organización propia y de los demás si los dirige, autorregulación, altruismo, espíritu de servicio a la comunidad y elevadas normas éticas.

Generalmente se acepta que una profesión es una actividad especializada del trabajo dentro de la sociedad y a la persona que la realiza se la denomina profesional. Se refiere a menudo específicamente a una facultad o capacidad adquirida tras un aprendizaje.

Un profesional es toda aquella persona que puede brindar un servicio o elaborar un bien garantizando el resultado con calidad y experiencia. Puede ser una persona con un conocimiento de grado universitario, técnico o experto en cierto tema, disciplina o arte. Sin embargo, una persona también puede ser considerada profesional por el hecho de proporcionar un servicio, exhibir un comportamiento honesto, calificado, responsable y capaz; características que se obtienen con constancia y talento en la disciplina o trabajo que va a desempeñar.

Profesional viene de la palabra “pro” y “fe” de ahí viene también la palabra “profeta” ser “pro” hace referencia a adelantarse a los acontecimientos deducidos por el entendimiento y la racionalizacion y que no son vistos por los demás o por personas comunes, y “fe” - que al margen de la connotación o interpretación religiosa que se le pueda dar, - fe hace referencia en creer, en confiar, en saber, que las cosas pasaran muchas veces porque simplemente lo sabes. Ser profesional es ver mas allá que los demás y tener confianza en ello.

Cuando un hombre o mujer se acerca al comunismo lo hace por diferentes razones: unos por simple curiosidad, otros porque tienen amigos o familiares que pertenecen a alguna organización comunista, también los hay que tienen problemas laborales y buscan una solución para esos problemas, algunos porque a caído en sus manos algún libro o documento que explica o denuncia alguna de las muchas malas acciones del capitalismo y quiere ayudar a paliarlas o a terminar con ellas, los hay que se acercan buscando medrar a su amparo, bastantes lo hacen por inquietudes que en ellos despiertan las ideas comunistas, pero ninguno porque simplemente haya nacido comunista. El comunista no nace se hace. Quien se queda en el comunismo tiene que comenzar un aprendizaje para convertirse en un buen profesional, hacer del comunismo una profesión: su profesión. Otra cosa será, que, si sus intenciones no son buenas lo consiga.

El Profesional Comunista tiene que estar muy por encima de la persona que brinda un servicio en una profesión cualquiera en la que el trabajo es realizado a cambio de una remuneración económica que utiliza esa persona para su sustento y el de su familia. El profesional comunista no recibirá nada a cambio sino que dará todo por nada.

El Comunista Profesional debe ser consciente de la situación que se vive en el mundo, en su país, su ciudad, o su entorno, conocer el marxismo-leninismo, su teoría y el papel de la lucha de clases como motor de la historia, dar ejemplo de integridad en el entorno en que vive, luchar por una sociedad de iguales en la que rija el principio “de cada cual según su capacidad; a cada cual según sus necesidades”. Igualdad social que implica un reparto equitativo de la riqueza producida y una distribución igualitaria de los beneficios en favor de los que menos tienen.

Ser Profesional del Comunismo implica ser estudioso del marxismo-leninismo y aplicarlo en la visión revolucionaria del mundo, en el conocimiento de la naturaleza y de la sociedad, en lo concerniente a lo ideológico, político y orgánico del partido, en conocer el materialismo dialéctico e histórico, y todo ello enseñárselo a los demás.

El militante profesional del comunismo debe curtirse plenamente en la lucha como teórico y como combatiente para transformarse también en profesional revolucionario. Podrá alcanzar este nivel si tiene la capacidad, la formación y el valor suficiente para romper todo vinculo con la burguesía y el capitalismo.

No debe depender por sus vínculos familiares, por sus afanes carreristas, tanto en el aspecto social, económico y profesional de la burguesía ni de los sectores sociales afines o subordinados a ella. Debe conquistar la necesaria libertad para ponerse plenamente al servicio de las masas el partido y la revolución. El profesional comunista y revolucionario debe vivir por y para el comunismo y la revolución, todas sus energías deben ir orientadas y encaminadas hacia un único objetivo: la victoria de la revolución y del comunismo.

Todo esto no se logra solo leyendo libros, sino integrándose, soldándose de manera absoluta con la clase revolucionaria, con las masas obreras en rebelión contra el orden social establecido.

Debe ser ante todo el Profesional del Comunismo un revolucionario consecuente con la revolución, el socialismo y el comunismo para acabar con las lacras del capitalismo y las mentes retorcidas y aviesas de los capitalistas sin ocultar su objetivo porque es un objetivo digno.

El profesional comunista revolucionario tiene que luchar incansablemente por los intereses económicos y políticos de todos los oprimidos y explotados por el capitalismo, con la confianza absoluta en el triunfo del socialismo y el comunismo como sociedades superiores. Debe servir de todo corazón a la clase obrera, a los trabajadores y pueblos y no servirse de ellos para prosperar.

Tiene que saber usar todas y cada una de las formas de lucha que favorezcan los intereses de las masas populares oprimidas que le ofrece la política proletaria del partido. Tiene que confiar en las masas, en su fuerza, inteligencia y capacidad para movilizarse y luchar como único camino para derrotar el capitalismo, poniéndose a su frente y guiándolas en la batalla.

El Comunista Profesional Revolucionario no debe confiar en el parlamento burgués pero si usar este como tribuna para propagar las justas ideas del comunismo a la vez que denuncia a este parlamento por su carácter reaccionario.

Debe saber usar las alianzas políticas para movilizar a las masas, para influir y difundir en estas las ideas del marxismo – leninismo y el programa revolucionario del partido comunista, tratando de elevar la lucha a una mayor escala, acumulando fuerzas para cambiar la sociedad, para influir en ella y evitar que sea influenciada o integrada en el pensamiento retrogrado de la política burguesa.

Debe ser un detractor del capitalismo “democrático” y de la socialdemocracia capitalista y denunciar constantemente las injusticias, las lacras, las miserias, los abusos, las mentiras y las barbaridades de ambos, y que estas injusticias, lacras, miserias, abusos, mentiras y barbaridades se vuelvan contra ellos hasta alcanzar una situación revolucionaria continuada que impida al capitalismo volver a renacer de sus cenizas cual Ave Fénix.

El profesional comunista revolucionario se debe formar en la batalla diaria, en el proceso de constante superación de todas sus limitaciones o errores. Es un estudioso del marxismo-leninismo pero lee los libros críticamente. No endiosa a los clásicos sino que sus ideas y obras las somete a un severo análisis de evaluación. Al mismo tiempo y de manera constante va criticando y superando su propia conducta en la lucha diaria. Sin esta autocrítica no podrá elevarse hasta el nivel de comunista revolucionario profesional.

Se necesita por tanto de hombres y mujeres que asuman el reto de contribuir a que su profesionalidad, su conocimiento, su ideología, generosidad, colectivismo, solidaridad, valentía y *amor hacia los mas débiles, profesen a la vez un gran odio hacia los hombres y mujeres que llenos de prejuicios vicios y otras lacras, potenciadas por el capitalismo que explota con éxito la oposición del hombre a los cambios, su derechismo, para mantenerlo alejado de la solidaridad y el compromiso, estimulando su individualismo y egoísmo que son condiciones innatas del imperfecto ser humano, del hombre viejo lleno de prejuicios y egoísmos, los haga desaparecer dando paso al hombre nuevo comunista.

*“Déjenme decirles a riesgo de parecer ridículo que el autentico revolucionario se guía por grandes sentimientos de amor. Es imposible pensar en un revolucionario autentico sin estas características…

“El odio es un factor de lucha, ese odio intransigente al enemigo que impulsa mas allá de las limitaciones del ser humano y le convierte en una maquina de matar efectiva, violenta, selectiva y fría. Nuestros soldados tienen que ser así; un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal”

(Che Guevara)

Estas dos posturas contradictorias quedan unidas en otro lema del Che: Hay que endurecerse sin perder jamás la ternura.


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