Unión Proletaria

Tesis sobre la situación y las tareas de la Internacional Comunista

VI CONGRESO DE LA INTERNACIONAL COMUNISTA (junio-julio de 1928)

Jueves 30 de diciembre de 2010


[Extracto]

37. Esta táctica modifica la “forma”, pero no cambia de ningún modo el contenido principal de la táctica de frente único. El refuerzo de la lucha contra la socialdemocracia desplaza el centro de gravedad del frente único hacia la base, pero de ningún modo disminuye, incluso le aumenta, el deber de los comunistas de hacer la distinción entre los obreros socialdemócratas que se equivocan sinceramente, y los líderes socialdemócratas, viles servidores de los imperialistas. Igualmente la consigna “ir a las masas” (incluso a aquellas que siguen a los partidos burgueses y a las que siguen a la socialdemocracia) no es de ningún modo retirada del orden del día, sino, por el contrario, se plantea todavía más en el centro de todo el trabajo de la Internacional Comunista.

La tarea esencial del partido es: solicitud hacia las necesidades cotidianas de la clase obrera; enérgica defensa de las más pequeñas reivindicaciones de la masa obrera, profunda penetración en el seno de todas las organizaciones de masa del proletariado, cualesquiera que sean (sindicales, culturales, deportivas, etc.), consolidación de posiciones del partido en las fábricas y talleres, en las grandes empresas en particular, trabajo entre las capas atrasadas del proletariado (obreros agrícolas) y entre los sin trabajo, ligando completamente las pequeñas reivindicaciones cotidianas con las consignas fundamentales del partido. La conquista y la efectiva movilización de las masas no serán posibles más que con la realización de estas tareas.

38. En el terreno del movimiento sindical, el Congreso hace el más enérgico llamamiento a todos los partidos para intensificar hasta el máximo el trabajo, precisamente en este sector del frente. La lucha por la influencia de los comunistas en los sindicatos debe hacerse actualmente tanto más enérgica cuanto que, en varios países, los reformistas tienden a la exclusión de los comunistas (y en general de los elementos de izquierda) de las organizaciones sindicales. Sin la consolidación de las posiciones necesarias, los partidos comunistas arriesgarían el ser aislados de toda la masa proletaria organizada en los sindicatos. Por esto es por lo que los comunistas deben, con una acción cotidiana, paciente y abnegada, conquistar a los ojos de las masas de los sindicatos una autoridad de organizadores experimentados y hábiles, de luchadores no solamente por la dictadura proletaria, sino también por las reivindicaciones parciales de la masa obrera, autoridad de dirigentes en la conducción de huelgas. En estas luchas, los partidos comunistas, la oposición sindical revolucionaria y los sindicatos revolucionarios, no podrán conquistar el papel dirigente más que por una lucha encarnizada contra la socialdemocracia y la burocracia sindical políticamente corrompida. Para obtener éxitos decisivos en la conquista de las masas, es preciso sobre todo conceder una gran atención a la minuciosa preparación de las huelgas (trabajo de masas, consolidación de las fracciones sindicales, etc.), su realización hábil (creación de comités de huelga y utilización de los comités de empresa) y dar a las masas la explicación política de las causas y de las condiciones del éxito o del fracaso de cada huelga o conflicto económico.

Ante el frente único del estado burgués, de las organizaciones patronales y de la burocracia sindical reformista que, juntos, se esfuerzan por aplastar los movimientos de huelga con el arbitraje obligatorio, la tarea central consiste en dar libre curso a la energía y la iniciativa de las masas y, si la situación se presta a ello, desencadenar un movimiento de huelga incluso contra la voluntad de la burocracia sindical reformista. Sin dejarse arrastrar por la provocación de los reformistas, que tienden a la exclusión de los comunistas y a la escisión del movimiento sindical, y tomando las medidas necesarias para paralizar los golpes inesperados de los reformistas, es necesario luchar por todos los medios contra la táctica de capitulación. (Unidad “a todo precio”, renuncia a defender a los camaradas excluidos y a sostener una lucha enérgica contra el arbitraje obligatorio, subordinación absoluta al aparato sindical burocrático, atenuación de la crítica con respecto a la dirección reformista, etc.). Organizar a los desorganizados, conquistar los sindicatos reformistas, organizar a los excluidos, unir a la federación sindical revolucionaria, si las condiciones son propicias (en los países donde el movimiento sindical está escindido), las organizaciones locales que hubieran sido ganadas para el movimiento sindical revolucionario: tales son las tareas que están en el orden del día. Los comunistas no deben, en ningún caso, abandonar la iniciativa en la lucha por la unidad del movimiento sindical nacional e internacional. Deben sostener una enérgica lucha contra la política escisionista de la Internacional de Ámsterdam y de sus secciones nacionales. A causa de la agravación de la lucha entre el comunismo y el reformismo, es de toda importancia desenvolver la acción de las fracciones sindicales comunistas, de la oposición sindical, de los sindicatos revolucionarios y reforzar por todos los medios el trabajo y la actividad de la Internacional Sindical Roja.

Los partidos comunistas deben apoyar la acción del secretariado del Pacífico y del secretariado sindical de América Latina, en la medida en que estos últimos se sostengan en el terreno de la lucha de clases, sostengan una lucha revolucionaria contra el imperialismo y se esfuercen por conquistar la independencia de las colonias y de las semicolonias.


Apartado de correos 51498. 28080, Madrid.

Seguir la vida del sitio RSS 2.0 | Mapa del sitio | Area de gestión | SPIP