Unión Proletaria

Unidad de la clase obrera contra el capital

Hoja repartida en la manifestación del 1º de Mayo de 2006

Lunes 1ro de mayo de 2006


El capitalismo confirma cada vez más su inexorable derrumbe (estancamiento de la producción, especulación con el petróleo o la vivienda, necesidad del Estado de intervenir para transferir a la clase dominante más valor creado por la clase obrera…). La burguesía incrementa su ofensiva contra los intereses obreros, crece la agresión imperialista contra los pueblos y se desarrolla lentamente una nueva lucha inter-imperialista por el reparto del mundo. En el Estado Español, entre tanto, no cesan de generarse nuevas agresiones a los trabajadores, profundizando nuestra explotación y tratando de frenar las luchas de resistencia: leyes de enseñanza a disposición de las necesidades productivas del capital, represión y recortes de derechos y libertades (leyes anti-terrorista, de partidos, de huelga, de extranjería…), restricción del derecho de autodeterminación, imposición de una monarquía caduca, mantenimiento de los privilegios de la Iglesia…, al tiempo que crecen el racismo y los movimientos neo-nazis, se extienden el machismo y la violencia contra mujeres y niños, se agrava el uso irracional de los recursos naturales, avanza la militarización de la sociedad y engordan los superbeneficios de la banca y de las grandes empresas, cada año más vergonzosos: primas multimillonarias, sueldos desorbitados, expolio del Tercer Mundo, lo que genera una explotación salvaje que conlleva una inmigración masiva de las clases más paupérrimas del proletariado, y así un largo etcétera.

Y en el trabajo, que es donde el capital obtiene su verdadera ganancia, la explotación se redobla, con la connivencia de las direcciones sindicales burócratas y oportunistas: mayor precariedad (contratos basura a jóvenes, mujeres, inmigrantes, becarios, holgura para las ETT’s…), bajos salarios, pérdida de poder adquisitivo, crecimiento del paro (también expresado en la precariedad o rotación de los empleos), expedientes de regulación de empleo, jubilaciones anticipadas, erosión de los salarios reales, imposibilidad de acabar con el paro, inseguridad laboral, escandaloso crecimiento de los accidentes de trabajo, multiplicación de las subcontratas, modelos de contrato numerosos y en su mayoría perjudiciales para los obreros, abaratamiento del despido (en la práctica, despido libre), recorte y control del derecho de huelga, criminalización de las luchas, deslocalizaciones (dejan en la calle a la gente de aquí para explotar más intensivamente, con salarios de miseria y sin apenas derechos, a los trabajadores de los países oprimidos)… a lo que hay que añadir la pérdida de derechos sindicales y laborales (en contratación, indemnizaciones, Seguridad Social, paro, pensiones, etc.).

La burguesía y el oportunismo tratan de explotarnos aún más

Ahora, el gobierno del PSOE (con el beneplácito del PP y demás grupos parlamentarios), los empresarios y los vendeobreros de las cúpulas de los sindicatos mayoritarios CC.OO. y UGT están a punto de enfangar al proletariado con un nuevo acuerdo, en beneficio del capital y de los intereses particulares de su cómodo bienestar: la nueva Reforma Laboral. Otra vuelta de tuerca a las condiciones de explotación de la clase obrera que pretende, de nuevo, aumentar los beneficios de los empresarios a costa de empeorar las condiciones laborales de los trabajadores: mayor productividad del trabajo con menores inversiones en nuevas tecnologías, alargar la jornada y aumentar la intensidad de trabajo, continuar la política de flexibilización de plantillas, con las mayores facilidades legales y el menor coste económico, mayor disciplina en las empresas, exigiendo a los trabajadores mayor sumisión, abaratamiento del despido de manera generalizada (33 días por año, sobre los 45 actuales), generalización de los contratos precarios (con la excusa de que se hagan fijos en determinadas y escasas condiciones), aumento de las bonificaciones a los empresarios, reducción de las cotizaciones sociales, potenciación de las ETT’s, facilitando a los patrones el despido de los obreros, etc.

La negociación casi clandestina del gobierno con las cúpulas de CC.OO. y UGT y con la patronal, con engañosas y ridículas medidas supuestamente destinadas a combatir la precarización, avanza en el recorte de los derechos obreros, elevando la tasa de beneficio a costa de un mayor sacrificio de los trabajadores, aumentando la inseguridad laboral y la explotación de nuestra clase por la burguesía y buscando, además, las pacificación social y la eliminación de toda resistencia. Las cúpulas de CCOO y UGT, lejos de enfrentar esta política, consideran adecuada la legislación laboral actual con algunas tímidas modificaciones. Es la esencia del oportunismo. El movimiento del proletariado en los países opresores es sistemáticamente contenido por sus dirigentes que, sobornados por las migajas de la explotación del tercer mundo, utilizan mil y una artimañas para evitar que la clase obrera tome conciencia a través de sus luchas y se alce contra la burguesía. Desde que la Transición dejó bien atados los intereses de las diferentes fracciones de la burguesía española, con el visto bueno del oportunismo y el reformismo, las direcciones de las principales centrales sindicales han ido hundiendo a la clase en un pantanal de apatía, cesión de derechos y abandono de la lucha, a través de toda una serie imperdonable de pactos y concesiones a la patronal y de freno a las luchas obreras.

Tras una etapa de repliegue, recuperemos las luchas y la organización

Pero, del mismo modo que crecen las luchas y se abren nuevas oportunidades y esperanzas en todo el mundo (revolución en Nepal, gobiernos anti-imperialistas en América Latina, rechazo a la Constitución Europea y rebelión juvenil, estudiantil y obrera en Francia, resistencia contra los invasores en Irak y otros países oprimidos, etc.), se va despertando la movilización en defensa de derechos democráticos del proletariado y el conjunto de las masas (oposición a la guerra imperialista, reivindicación de la república…) y multitud de huelgas y de conflictos político-sociales obstaculizan diariamente el mecanismo de explotación capitalista y muestran el tremendo poder de nuestra clase y de los oprimidos (Sintel, Astilleros, Cortefiel…). En esa línea, cobra especial importancia ahora la lucha contra la Reforma Laboral: no debemos admitir una postura derrotista ni tragarnos las mentiras con las que nos quieren vender el acuerdo. Únicamente podemos impedir que nos continúen recortando derechos y conseguir otros nuevos mediante la movilización amplia y unitaria de la clase trabajadora. Hay que dar pasos, para que esto sea posible, desde todos los frentes (centros de trabajo, secciones sindicales, comités de empresa, organizaciones sociales y políticas…): informar ampliamente, combatir lo que se está negociando en nombre de los trabajadores y sin su participación, exigir la retirada de las direcciones de CC.OO. y UGT de las mesas de negociación, elaborar una plataforma de reivindicaciones, reivindicando medidas que combinen la restitución de derechos y garantías perdidos y la conquista de otros nuevos, tales como la prohibición por ley de deslocalizaciones, la supresión de la contratación temporal, la restitución de la indemnización de 45 días por despido improcedente y de la decisión de readmisión por parte del trabajador, la jornada de 35 horas semanales sin reducción salarial, un salario mínimo que equivalga al 60% del salario medio y cláusula de revisión salarial obligatoria por ley, medidas efectivas contra la discriminación salarial y laboral de las mujeres trabajadoras, regularización e igualdad de derechos para los trabajadores inmigrantes, mejora sustancial de las prestaciones, derecho a la atención pública y gratuita de las personas dependientes… Hemos de vincular las reivindicaciones y luchas a un plan de movilizaciones sostenido, con una amplia participación de los trabajadores y trabajadoras, como única vía que puede abrir posibilidades de conseguirlas.

La lucha del proletariado y de los pueblos oprimidos puede frenar al imperialismo y a la reacción; es incluso el camino para aprender a liberarnos definitivamente de ellos. Unirnos es la única manera de poner freno a la acometida empresarial y política del capital. Falta que las masas obreras se conciencien de su papel revolucionario insustituible, a través del desarrollo de la lucha de clases. Sólo las grandes masas de la clase obrera —que son la mayoría de la población—, encabezando a todos los demás oprimidos, pueden desarrollar una eficaz resistencia hasta derribar el yugo de esta perversa confabulación antipopular y, más allá, el propio imperialismo. Nuestra clase necesita recuperar el sindicalismo de clase, socio-político, combativo, asambleario y profundamente democrático. Y para ello, debemos empezar por avanzar en la mayor unidad de acción sindical y política. Desde todas las organizaciones sindicales alternativas y las corrientes de oposición y sectores combativos de los propios sindicatos mayoritarios tenemos que trabajar en la construcción de un Frente Sindical de Clase que desarrolle el sindicalismo revolucionario en nuestro país.

Luchamos por poner fin a tanto sufrimiento mediante la Revolución Socialista Proletaria: Socialista, porque la sociedad actual ya descansa sobre el trabajo directamente social de cientos de millones y necesita que la apropiación de sus frutos también sea social; Proletaria, porque sólo nuestra clase es, además de desposeída, el producto genuino de este proceso histórico de socialización y reúne en sí todas sus potencias (manejo de las fuerzas productivas más modernas y decisivas, organización y disciplina, colectivismo, concentración de masas…). Debemos propiciar la lucha de las masas en todas las cuestiones económicas, políticas e ideológicas candentes, defendiendo siempre la revolución socialista como meta social inmediata. A través de la mayor unidad de acción posible en cada lucha de clases concreta, la emancipación social exige que hoy luchemos por la unidad programática y práctica del proletariado, con el objetivo principal de reconstituir su organización revolucionaria: el Partido Comunista.

1º de Mayo de 2006

¡Viva el Primero de Mayo y la lucha revolucionaria de la clase obrera!

¡Viva el Internacionalismo Proletario!

¡Por la unidad sindical de clase!

¡Por la Reconstitución del Partido Comunista!

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