Unión Proletaria

Un reaccionario lidera la línea sindical anti-obrera de CC.OO.

Hoja repartida en diversos actos de CC.OO. en junio de 2006

Jueves 22 de junio de 2006


Después de que, el 1º de mayo pasado, Fidalgo valorara la posibilidad de terminar con la violencia y por fin conquistar la deseada paz en Euskadi, con unas frases que las hubieran firmado los Rajoy, Zaplana y toda la militancia del P.P., llega después el día 9 y firma una reforma laboral que aumentará la precariedad y abaratará el despido, trasvasará enormes recursos a la patronal: un acuerdo claramente desequilibrado a favor de los empresarios, si añadimos que toda la negociación se realizó a espaldas de los trabajadores, sin conocimiento ni debate entre afiliados y trabajadores/as, decisión tomada en exclusiva por la cúpula fidalguista.

Ahora, el 18 de mayo, en una entrevista a CNN+, este vendedor de trabajadores que es el Sr. Fidalgo empieza criticando el ALBA, acuerdo suscrito por Cuba, Venezuela y Bolivia, apostando por el ALCA y la necesidad de negociar con los EE.UU. que, aunque del norte, también son americanos y es el acuerdo con más futuro. El ALBA, según Fidalgo, no lo tiene y el proceso de nacionalizaciones emprendidas por el presidente boliviano Evo Morales sólo perjudicarán al pueblo boliviano. Afirmó que los países que no tienen economía de mercado, en la mayoría de los casos, no tienen democracia. Se atreve incluso a criticar la falta de derechos humanos en la mayoría de estos países sin economía de mercado.

Debe entender por democracia la que él y sus fieles colaboradores practican en CC.OO, firmando acuerdos y pactos perjudiciales al máximo para el proletariado, al margen de la clase, afiliados e incluso a espaldas de los representantes del 40% de la afiliación sindical de CC.OO miembros del sector critico y otros, poniendo incluso las reuniones de la comisión ejecutiva confederal por las mañanas, para impedir la participación del sector crítico que no cuenta con liberados, y represaliando a los disidentes.

Creemos que el Sr. Fidalgo debería volver al ejercicio de su profesión como traumatólogo. Si es que realmente sirve para ejercerla y no traiciona el juramento hipocrático, como habitualmente traiciona a los trabajadores.

Otra alternativa por la que puede optar es emigrar a Francia donde, más que el frente anti-CPE, será el Frente Nacional y el Sr. Le Pen quienes le reciban con los brazos abiertos. Debemos confiar que un mínimo de dignidad pueda quedar en sus colaboradores que les lleve a pedir la dimisión de este “democrático personaje”, muy valorado por la patronal y el estado burgués que la respalda.

¿Dónde puede quedar la confianza de la clase obrera en un personaje que defiende el capitalismo, cuando su función debería ser combatirlo? Por eso, la clase obrera en su conjunto y en particular los afiliados, con el sector critico a la cabeza, deberían hacerle una critica consecuente, y lo más consecuente sería su separación de la dirección y de la ejecutiva confederal.

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